Razer Nabu, un antes y un después para el deporte

La revista digital Gizmos ha probado el wearable Razer Nabu y aquí reproduzco su valoración para saber si realmente cumple con lo que promete…

 

En nuestras noticias y artículos habréis visto que los wearables son un tipo de dispositivo al cual ya le tenemos tomada la medida. Hemos hablado largo y tendido de lo que puede implicar tener una de estas herramientas a nuestro lado cuando realizamos todo tipo de tareas, especialmente las correspondientes al ámbito deportivo. Por eso ya sabéis que tenemos cierta experiencia y que cuando cae en nuestras manos un dispositivo como la Razer Nabu somos conscientes de lo que debe proporcionar al usuario y lo que esperamos de él en base a su relación calidad-precio.

Dicho esto, podemos comenzar nuestra review diciendo que sí, que la Razer Nabu tiene esa capacidad de marcarte un antes y un después en tu vida diaria si de verdad la vas a utilizar. Esto es algo que se aplica para todos los wearables por igual, porque estamos acostumbrados a encontrarnos con usuarios decepcionados tras la compra de un dispositivo wearable debido a que luego no lo usan. Nosotros insistimos en la importancia de sacarles provecho y de, a partir del momento de su adquisición, comenzar a pensar en el wearable, en este caso la Nabu, como una parte fundamental de nuestra vida en determinados momentos.

En lo que se refiere a este dispositivo de Razer, ha sido creado para que lo llevemos encima todo el día, ayudándonos de muy diversas formas y teniendo capacidad para que veamos que antes de utilizarla realmente nos estábamos dejando de lado una parte importante. No es que queramos venderos que la Nabu cambia vuestra vida y os da un nuevo sentido a la existencia, pero sí es cierto que la puede mejorar en un grado bastante positivo.

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Amor a primera vista

¿Qué impresión nos proporciona la Razer Nabu en el primer contacto? En un wearable el primer contacto es fundamental. Con otro tipo de dispositivos, como un smartphone, quizá el tiempo acabe permitiéndonos desarrollar más afecto hacia él, pero con un wearable todo es amor a primera vista. Por suerte, la Nabu cumple de forma sobrada en todo aquello que necesitamos en uno de estos dispositivos. Primero: es bonita, elegante y bastante sencilla en cierto modo. No queremos llevar una pulsera deportiva demasiado hortera, porque no estamos en los 80 y lo de los complementos llamativos pasó de moda. Así que un diseño como el de la Nabu, de color negro, con grosor reducido y pantalla, es algo que nos gusta mucho.

Segundo: es cómoda. ¡Menos mal! Cada vez que nos probamos un wearable lo primero a lo que vamos a parar es lo mismo: a la comodidad. Porque si un wearable que tenemos que llevar todo el día puesto no es cómodo, ya puede ser capaz de leernos la Wikipedia entera o de enseñarnos a preparar unas deliciosas tortitas a la americana, que no nos lo vamos a poner por ninguna de las razones. Así que sí, todos tranquilos porque la Nabu es cómoda. Ese es el primer contacto y, como decimos, nos deja ampliamente satisfechos.

Un aliado del cual no nos despegamos

El siguiente paso a la hora de valorar si un wearable es útil es el tiempo que lo llevamos puesto. Y os lo contamos así para que veáis que nuestra review sigue los estándares más lógicos en cuanto a la valoración de estos dispositivos. Nosotros hicimos la prueba para ver si ocurría una de dos cosas posibles: que nos quitáramos el wearable a la media hora o que nos lo dejáramos puesto a lo largo del día mientras hacíamos todo tipo de tareas. Ocurrió lo segundo. La comodidad del dispositivo ya se había ganado parte de nuestro apoyo, pero su comodidad de uso y funciones hicieron el resto.

Es capaz de darnos mucha información sobre la actividad que realizamos, lo que resulta especialmente útil si practicamos deporte. Nos dice las calorías que hemos quemado, la distancia que hemos recorrido, los pasos que hemos dado, los minutos de actividad y también analiza el sueño, para ayudarnos a que descansemos de una forma más adecuada. Algo que nos ha gustado mucho es que aunque se conecta al móvil mediante Bluetooth, lo que le permite enviar los datos registrados para que los tengamos controlados, no es necesario que lo hagamos como rutina diaria. Las rutinas nos acaban cansando y es algo que Razer sabe bien.

Por eso ha dotado a la Nabu de memoria suficiente para que se puedan almacenar datos de la actividad física de un total de cinco días y que luego hagamos un volcado múltiple al móvil. Esto nos viene muy bien si de lunes a viernes el trabajo nos tiene muy absorbidos y no encontramos la oportunidad de trasladar los datos por cualquier tipo de razón o por si nos hemos ido un fin de semana y no tenemos el móvil a mano.

Otro de los aspectos interesantes del wearable radica en que dispone de un sistema de objetivos y progresión que nos acompaña en el camino a alcanzar nuestras metas. Son muchas las ocasiones en las que necesitamos que alguien nos tire del carro y empuje para cumplir esos objetivos que nos hemos planteado con anterioridad. La Nabu se ocupa de adoptar este rol activo en nuestro entrenamiento y os podemos decir que resulta eficiente, aunque claro está, siempre tenemos que poner algo de nuestra parte, porque obligarnos a correr no es algo que esté en su mano lograr.

Más funciones que deberías tener en cuenta

La Razer Nabu tiene una batería que permite tenerla encendida un máximo de 6 días con actividad y el tiempo en reposo alcanza una cifra de 30 días, lo que está realmente bien. Por otro lado, como ha sido diseñada para que la llevemos en todo tipo de situaciones, es posible que la mojemos e incluso la podemos sumergir a una profundidad máxima de 1 metro. Esto viene muy bien por si tenemos un despiste o estamos atravesando alguna zona con charcos y no podemos evitar el salpicón de costumbre.

Wereable de Razer

Dispone de compatibilidad para un buen número de aplicaciones y cuenta con un sistema de comunicación con otras pulseras Nabu, aunque en nuestro caso no hemos tenido la suerte de cruzarnos con nadie que la utilizara. Son añadidos que hacen el uso del wearable un poco más profundo e interesante, algo que lleva a disfrutar de una experiencia muy adecuada y completa. Pero como decíamos, hay que tener ganas en confiar en uno de estos dispositivos, en llevarla puesta siempre que podamos y en introducir un ligero cambio de aires en nuestra forma de vivir para que el wearable pase a tener cierta importancia en todo lo que hacemos.

Si nos ajustamos a sus funciones deportivas, le damos espacio a que nos ayude a mejorar la calidad del sueño y la aprovechamos con otras aplicaciones, vamos a ver que esta pulsera puede aportarnos mucho más de lo que imaginamos. Es algo que, eso sí, tenéis que comprobar vosotros mismos para entender hasta dónde puede ser útil uno de estos wearables, sobre todo si tenéis costumbre de hacer deporte, como salir a correr por el parque o por las calles de la ciudad. Recomendamos darle una oportunidad para comprobar que lo nuevo de Razer puede ser una muy buena opción.

Fuente: Gizmos

Leer artículo completo aquí: http://gizmos.republica.com/cool/review-razer-nabu-un-antes-y-un-despues-para-el-deporte.html

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